¿¡QUÉ!?
En una parte de la ciudad. Un día de Enero.
-¡LEN!.
Neru se cae de la cama y se frota varias veces la cabeza.
-¿Donde estoy...?
Mira a su al rededor y ve que aún es Enero.
-¿Eh?. ¿Un sueño?.
Se levanta un poco mareada y camina cuidadosa mente hasta el baño, se mira en el espejo, se peina un poco con las manos.
No está mal. Se mira de arriba a abajo en el espejo, no está nada mal. Para una chica de dieciséis años.
Camina hasta la cocina y se hace un café.
¿Entonces por qué Len no se fija en ella y sí en Rin?
¿Qué tiene Rin que no tenga ella?.
Sube hasta su habitación y cierra la puerta aunque ella viva sola. Se quita el camisón y desliza por su cuerpo la camisa del uniforme, seguidos del suéter y la falda. Coge la maleta y se dispone en camino del instituto.
Ese mismo dia. En otra parte de la ciudad.
¿Donde está?. El celular no sigue donde ella lo dejó. Es más. Parece que ha desaparecido.
-Len, ¿Has visto mi celular?
Len aparece sin camiseta, únicamente con el pantalón del uniforme y con la cabeza mojada.
-¿Tu celular?
-Sí, mi celular.
-Si no está donde lo dejaste la última vez no se donde está.
-Pues creo que lo he perdido.
-¿Y en el salón?
-¡Pues allí no he mirado!.
-Pues ya sabes donde mirar.
-¡Gracias Len!.
Y tras estas palabras Rin besa la mejilla de su hermano mayor y se dispone a buscar su celular.
Rin sale de la habitación.
¿Qué ha sido eso?, el corazón de Len late muy deprisa. Sus manos tiemblan. Se le acelera le pulso.
Se frota los ojos forzosamente varias veces y sube a su habitación a cambiarse de ropa.
Media hora después.
-¡Venga Rin!. ¡Baja ya!.
-¡Enseguida voy Len!. Espérame.
-Está bien.
Len frunce el ceño. No le hace gracia que su hermana pequeña le mangonee. Pero tampoco puede enfadarse con ella. Después de todo, sigue siendo su querida hermana menor.
En otra parte de la ciudad, en el instituto.
-¿Donde estarán?.
-No tengo ni idea Miku. Pero ya conoces a Rin y a Len, asín que tardarán un poco mas. Supongo.
-Pues Takanashi sensei se va a enfadar.
-¿Y qué quieres que hagamos?, No podemos hacerlos aparecer por arte de magia.
-Lo sé Kaito, pero sigo preocupada por ellos.
-¡Miku! ¡Kaito!, ¡Ya estamos aquí!.
Llegan exhaustos hasta Miku y Kaito, recobran el aliento y se disponen a hablar.
-¡Lo siento Miku!.
-No pasa nada Rin. Takanashi sensei aún no ha venido.
-Menos mal. -Suspiro- Aunque sigo sin tener los ejercicios.
-¿Qué?, ¿Entonces qué estuviste haciendo anoche, Rin?.
-Pues intentándolos hacer. Pero no me gusta matemáticas.
-¿Y las divisiones?.
-¡Esas si las tengo!.
Da un brinco, coge su maleta y saca la libreta de matemáticas.
-Toma Len.
A el se le dan muy bien las matemáticas, se le da muy bien, biología, geografía, historia, gimnasia, tecnología,... Todo. Pero en cambio yo no se hacer nada de eso. Dependo de mi hermano para casi todas las cosas.
Len sigue ojeando página por página los ejercicios hechos y no hechos de Rin.
-Aquí tienes un fallo, y aquí otro, y aquí otro...
-¡Bueno Len dame un respiro!.
-Anda, trae que te lo corrija...
-¡Gracias Len!
En ese mismo instante mientras Len corrige los ejercicios de Rin...
Lleva un buen rato mirándole. Lleva muchísimo tiempo mirándole, y el no se da cuenta. Ella tampoco tiene echos los ejercicios de matemáticas, pero a él parece que le da igual. Por si fuera poco, no están en la misma clase, él esta en el B y ella en el C. Y casi no hablan.
Suena el timbre del inicio de las clases y Neru corre hacia su clase.
-¡Adiós Miku!.
-¡Adiós Rin!.
Al despedirse Miku y Kaito corren hacia cuarto A.
La puerta se cierra de sopetón. Y Rin corre hacia su sitio. Takanashi sensei ha venido al final.
Frunciendo el ceño va hacia su sitio maldiciendo en voz baja el no poder haberse jubilado aún.
-¡Muy bien alumnos!. ¡Enseñadme cuanto antes el arduo trabajo que habéis realizado!.
Ante el temor de su querido profesor y su atenta mirada, nadie levanta la mano. Nadie es tan estúpido de intentar salir a la pizarra demoníaca a escribir algo.
-¿Nadie?, ¡Pues lo elegiré yo mismo!.
Se frota varias veces la calva, buscando víctimas a las que suspender y echarles la culpa de todo.
-¿Señorita Kagamine? ¿Está con nosotros o en las nubes?.
-¡Oh! ¡Takanashi sensei!. Estoy aquí señor profesor. Sí, sí aquí.
-Pues ya que estás tan aquí con nosotros, nos deleitarás, con tu ardor trabajo. ¿Quiere salir por favor?.
-Eh... ¿Tengo que hacerlo?.
-¡¿Dónde se cree que está, señorita?! ¡Pues claro que tiene que salir, pardiez!.
Éste profesor no me cae nada bien. Y con respecto a sus contestaciones tendría unas cuantas cosas que decirle... Pero mejor me las callo. Frunce el ceño.
-Venga Rin inténtalo. -Sigue diciendo con el ceño fruncido-
-Está bien Len.
Se levanta tímidamente de su sitio y continúa hasta la pizarra, esquivando mochilas, archivadores y diversas cosas que están en el suelo, con cuidado de no caerse.
-¿Los ejercicios?.
Le entrega la libreta sin decir ni una palabra
-¡Pardiez! ¡Están brillantes!.
-¿Qué?.
-Muy bien señorita Kagamine, gracias a tu arduo trabajo, te librarás de la pizarra. Retírese a su sitio.
Sin decir ninguna palabra ni gesticular ningún músculo regresa con cuidado a su sitio.
-Tal vez, el señor Kagamine también los tenga.
-Sí, Takanashi sensei.
Con una amplia sonrisa Len atraviesa la clase, esquivando cada mochila hasta llegar al pupitre del profesor.
-Tome.
El profesor se pone sus gafas antiguas de nuevo en la nariz y lee cuidadosamente cada división perfectamente hecha de el cuaderno de Len.
-¡Oh! ¡Esto es asombroso! ¡Perfectísimo! Es perfecto. Puede retirarse.
Con una amplia sonrisa, recorre la clase atravesando mochilas ante las caras atónitas de los demás alumnos y llegando a su sitio.
El resto de la clase pasa lentamente, al menos para Rin, que no hace otra cosa que entretenerse enviando notas con Kogeinu, su compañero de detrás.
A la media hora.
-¡Y las derivadas son...!
¡RIIING!
-Bueno... Ya hablaremos de nuestro tema prodígio en otra ocasión. Espero que hagais todas vuestras tareas.
Y sin más el profesor salió corriendo de la clase y todos se dispersaron.
-Len... ¿Que ha ocurrido antes?. Yo no los tenía hechos... Y menos tan bien...
-Veras Rin... No iva a dejar que Takanashi sensei te regañara. No me gusta su comportamiento y te los hice yo.
-¿Enserio Len?.
-Sí.
-¡Bien!. ¡Gracias!.
Y Rin una vez mas se tira a los brazos de su hermano mayor en mitad de la clase, donde alguien los interrumpe.
-Eh... ¿Len?.
-Ah, hola Neru. ¿Querías algo?.
-Si... Tengo que hablar contigo... ¿Podemos salir al pasillo?.
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¿Os Ha Gustado? Pues asín los escribire de ahora en adelante. Parecído a una novela, espero que os guste.
Sin más me despido. Feliz año 2013.
Neru se cae de la cama y se frota varias veces la cabeza.
-¿Donde estoy...?
Mira a su al rededor y ve que aún es Enero.
-¿Eh?. ¿Un sueño?.
Se levanta un poco mareada y camina cuidadosa mente hasta el baño, se mira en el espejo, se peina un poco con las manos.
No está mal. Se mira de arriba a abajo en el espejo, no está nada mal. Para una chica de dieciséis años.
Camina hasta la cocina y se hace un café.
¿Entonces por qué Len no se fija en ella y sí en Rin?
¿Qué tiene Rin que no tenga ella?.
Sube hasta su habitación y cierra la puerta aunque ella viva sola. Se quita el camisón y desliza por su cuerpo la camisa del uniforme, seguidos del suéter y la falda. Coge la maleta y se dispone en camino del instituto.
Ese mismo dia. En otra parte de la ciudad.
¿Donde está?. El celular no sigue donde ella lo dejó. Es más. Parece que ha desaparecido.
-Len, ¿Has visto mi celular?
Len aparece sin camiseta, únicamente con el pantalón del uniforme y con la cabeza mojada.
-¿Tu celular?
-Sí, mi celular.
-Si no está donde lo dejaste la última vez no se donde está.
-Pues creo que lo he perdido.
-¿Y en el salón?
-¡Pues allí no he mirado!.
-Pues ya sabes donde mirar.
-¡Gracias Len!.
Y tras estas palabras Rin besa la mejilla de su hermano mayor y se dispone a buscar su celular.
Rin sale de la habitación.
¿Qué ha sido eso?, el corazón de Len late muy deprisa. Sus manos tiemblan. Se le acelera le pulso.
Se frota los ojos forzosamente varias veces y sube a su habitación a cambiarse de ropa.
Media hora después.
-¡Venga Rin!. ¡Baja ya!.
-¡Enseguida voy Len!. Espérame.
-Está bien.
Len frunce el ceño. No le hace gracia que su hermana pequeña le mangonee. Pero tampoco puede enfadarse con ella. Después de todo, sigue siendo su querida hermana menor.
En otra parte de la ciudad, en el instituto.
-¿Donde estarán?.
-No tengo ni idea Miku. Pero ya conoces a Rin y a Len, asín que tardarán un poco mas. Supongo.
-Pues Takanashi sensei se va a enfadar.
-¿Y qué quieres que hagamos?, No podemos hacerlos aparecer por arte de magia.
-Lo sé Kaito, pero sigo preocupada por ellos.
-¡Miku! ¡Kaito!, ¡Ya estamos aquí!.
Llegan exhaustos hasta Miku y Kaito, recobran el aliento y se disponen a hablar.
-¡Lo siento Miku!.
-No pasa nada Rin. Takanashi sensei aún no ha venido.
-Menos mal. -Suspiro- Aunque sigo sin tener los ejercicios.
-¿Qué?, ¿Entonces qué estuviste haciendo anoche, Rin?.
-Pues intentándolos hacer. Pero no me gusta matemáticas.
-¿Y las divisiones?.
-¡Esas si las tengo!.
Da un brinco, coge su maleta y saca la libreta de matemáticas.
-Toma Len.
A el se le dan muy bien las matemáticas, se le da muy bien, biología, geografía, historia, gimnasia, tecnología,... Todo. Pero en cambio yo no se hacer nada de eso. Dependo de mi hermano para casi todas las cosas.
Len sigue ojeando página por página los ejercicios hechos y no hechos de Rin.
-Aquí tienes un fallo, y aquí otro, y aquí otro...
-¡Bueno Len dame un respiro!.
-Anda, trae que te lo corrija...
-¡Gracias Len!
En ese mismo instante mientras Len corrige los ejercicios de Rin...
Lleva un buen rato mirándole. Lleva muchísimo tiempo mirándole, y el no se da cuenta. Ella tampoco tiene echos los ejercicios de matemáticas, pero a él parece que le da igual. Por si fuera poco, no están en la misma clase, él esta en el B y ella en el C. Y casi no hablan.
Suena el timbre del inicio de las clases y Neru corre hacia su clase.
-¡Adiós Miku!.
-¡Adiós Rin!.
Al despedirse Miku y Kaito corren hacia cuarto A.
La puerta se cierra de sopetón. Y Rin corre hacia su sitio. Takanashi sensei ha venido al final.
Frunciendo el ceño va hacia su sitio maldiciendo en voz baja el no poder haberse jubilado aún.
-¡Muy bien alumnos!. ¡Enseñadme cuanto antes el arduo trabajo que habéis realizado!.
Ante el temor de su querido profesor y su atenta mirada, nadie levanta la mano. Nadie es tan estúpido de intentar salir a la pizarra demoníaca a escribir algo.
-¿Nadie?, ¡Pues lo elegiré yo mismo!.
Se frota varias veces la calva, buscando víctimas a las que suspender y echarles la culpa de todo.
-¿Señorita Kagamine? ¿Está con nosotros o en las nubes?.
-¡Oh! ¡Takanashi sensei!. Estoy aquí señor profesor. Sí, sí aquí.
-Pues ya que estás tan aquí con nosotros, nos deleitarás, con tu ardor trabajo. ¿Quiere salir por favor?.
-Eh... ¿Tengo que hacerlo?.
-¡¿Dónde se cree que está, señorita?! ¡Pues claro que tiene que salir, pardiez!.
Éste profesor no me cae nada bien. Y con respecto a sus contestaciones tendría unas cuantas cosas que decirle... Pero mejor me las callo. Frunce el ceño.
-Venga Rin inténtalo. -Sigue diciendo con el ceño fruncido-
-Está bien Len.
Se levanta tímidamente de su sitio y continúa hasta la pizarra, esquivando mochilas, archivadores y diversas cosas que están en el suelo, con cuidado de no caerse.
-¿Los ejercicios?.
Le entrega la libreta sin decir ni una palabra
-¡Pardiez! ¡Están brillantes!.
-¿Qué?.
-Muy bien señorita Kagamine, gracias a tu arduo trabajo, te librarás de la pizarra. Retírese a su sitio.
Sin decir ninguna palabra ni gesticular ningún músculo regresa con cuidado a su sitio.
-Tal vez, el señor Kagamine también los tenga.
-Sí, Takanashi sensei.
Con una amplia sonrisa Len atraviesa la clase, esquivando cada mochila hasta llegar al pupitre del profesor.
-Tome.
El profesor se pone sus gafas antiguas de nuevo en la nariz y lee cuidadosamente cada división perfectamente hecha de el cuaderno de Len.
-¡Oh! ¡Esto es asombroso! ¡Perfectísimo! Es perfecto. Puede retirarse.
Con una amplia sonrisa, recorre la clase atravesando mochilas ante las caras atónitas de los demás alumnos y llegando a su sitio.
El resto de la clase pasa lentamente, al menos para Rin, que no hace otra cosa que entretenerse enviando notas con Kogeinu, su compañero de detrás.
A la media hora.
-¡Y las derivadas son...!
¡RIIING!
-Bueno... Ya hablaremos de nuestro tema prodígio en otra ocasión. Espero que hagais todas vuestras tareas.
Y sin más el profesor salió corriendo de la clase y todos se dispersaron.
-Len... ¿Que ha ocurrido antes?. Yo no los tenía hechos... Y menos tan bien...
-Veras Rin... No iva a dejar que Takanashi sensei te regañara. No me gusta su comportamiento y te los hice yo.
-¿Enserio Len?.
-Sí.
-¡Bien!. ¡Gracias!.
Y Rin una vez mas se tira a los brazos de su hermano mayor en mitad de la clase, donde alguien los interrumpe.
-Eh... ¿Len?.
-Ah, hola Neru. ¿Querías algo?.
-Si... Tengo que hablar contigo... ¿Podemos salir al pasillo?.
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¿Os Ha Gustado? Pues asín los escribire de ahora en adelante. Parecído a una novela, espero que os guste.
Sin más me despido. Feliz año 2013.
